Contrario al favoritismo con que la populista Marine Le Pen llegó a la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas el pasado domingo 23 de abril, lo que resta de campaña la hace remar contra la corriente de todos los pronósticos. Su directo rival, el liberal Emmanuel Macron, no solo le ganó en la reciente ronda electoral —con 24 % de la votación frente a 21 % para la líder del Frente Nacional—, sino que ahora aglutina los apoyos de practicamente todos los partidos del espectro político.
Hasta la derecha tradicional lo apoya e hizo un llamado a votar por el exministro de Economía del gobierno de Francois Hollande. Los sondeos de opinión, por su parte, auguran una apabullante victoria por más de 20 puntos, el más reciente de Ipsos...