El viento dejó de soplar a favor de EDP Renewables (EDPR) en Colombia. La multinacional de energía renovable confirmó que subastará 90 aerogeneradores y otros equipos destinados a los proyectos eólicos Alpha y Beta, luego de decidir su salida definitiva del país.
Desde finales de 2024, la compañía había anticipado que pondría en venta estos proyectos ubicados en La Guajira, luego de años de trámites y esperas que frenaron su desarrollo. Ahora, la decisión está tomada y el proceso de salida está en marcha.
Siga leyendo: Un paso histórico: ANH habilitó ocho empresas para desarrollar energía eólica costa afuera en Colombia
“Desde que EDP Renewables comunicó su decisión de no proceder con las inversiones necesarias para construir los parques eólicos Alpha y Beta en La Guajira, la compañía ha comenzado a ejecutar su estrategia de salida”, informó la empresa.
¿Por qué EDP Renewables se va de Colombia?
La multinacional argumenta que la razón principal detrás de su salida fue la falta de celeridad en la expedición de la licencia ambiental necesaria para continuar con la construcción de los parques.
Durante años, EDPR insistió ante el Gobierno Nacional para que la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla) aprobara el permiso.
Además lea: “Llegó tarde”: demora en licencia ambiental frena perforación de Komodo, el pozo más profundo del mundo
Finalmente, en marzo de 2025, la Anla expidió la licencia que la empresa había solicitado hace más de tres años, pero en lugar de dar luz verde al proyecto, la resolución impuso nuevas condiciones que hicieron inviable su desarrollo.
Subasta de aerogeneradores: ¿Qué sigue para EDP Renewables?
Con la decisión tomada, EDP Renewables subastará los 90 aerogeneradores y demás equipos que estaban destinados a sus proyectos en La Guajira.
Según la compañía, este proceso busca maximizar el aprovechamiento de estos activos y garantizar su uso en otros desarrollos.
Este caso se suma a la lista de obstáculos que han enfrentado los proyectos de energía renovable en Colombia, especialmente en La Guajira, donde el potencial eólico es enorme, pero los trámites, conflictos sociales y dificultades en la infraestructura han impedido que despeguen.
Mientras tanto, el mercado energético colombiano pierde a un jugador clave en el desarrollo de fuentes de energía limpia, dejando en el aire la pregunta: ¿quién tomará su lugar?