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No reconstruyamos solo lo perdido. Construyamos lo que nunca hemos tenido.
Por Juan Manuel del Corral - opinion@elcolombiano.com.co
El terremoto que golpeó a Colombia nos enfrentó al dolor y a nuestra fragilidad. Muchas familias perdieron seres queridos, viviendas, negocios y el esfuerzo de toda una vida. Comunidades enteras tendrán que comenzar de nuevo; y en medio de la tragedia brotó, una vez más, el alma solidaria de los colombianos. Rescatistas, médicos, bomberos, Fuerza Pública, empresas, organizaciones sociales, voluntarios y ciudadanos se movilizaron para ayudar y aún lo hacen. Nadie preguntó cómo pensaba quien necesitaba una mano, por quién había votado o cuál era su condición económica. Ante el dolor reconocimos a otro colombiano.
Esta solidaridad es admirable, pero no puede terminar cuando superemos la emergencia. Pronto comenzará la reconstrucción de viviendas, escuelas, hospitales, carreteras, empresas, empleos y comunidades; pero no sería suficiente reconstruir aquello que existía antes. Reconstruir mejor significa preguntarnos qué pueden llegar a ser estos territorios dentro de diez o veinte años y comenzar a trabajar en ese futuro. Pensemos en el Chocó. Su riqueza natural y cultural, su ubicación sobre el Pacífico y sus saberes ancestrales ofrecen posibilidades. Infraestructura y conectividad, turismo sostenible, minería moderna y responsable donde sea viable, ciencia aplicada a su extraordinaria biodiversidad y emprendimientos capaces de transformar conocimiento y recursos locales en empleo y prosperidad.
Y pensemos en las poblaciones afectadas del Eje Cafetero. Su paisaje, café, gastronomía, cultura y talento humano constituyen activos extraordinarios en un mundo que busca más naturaleza, experiencias auténticas y conocimiento local. Reconstruir puede significar nuevas vocaciones y multiplicar oportunidades. Colombia tiene con qué hacerlo. Contamos con empresarios calificados, gremios especializados, profesionales preparados, jóvenes emprendedores, universidades llenas de investigaciones e iniciativas, instituciones regionales, y capital buscando oportunidades de inversión. El Estado debe liderar, construir infraestructura, garantizar recursos, reglas claras y transparencia. La empresa puede aportar inversión, tecnología, capacidad de ejecución y empleo. La academia, convertir conocimiento en innovación. Las comunidades ser protagonistas de su desarrollo. Antioquia y el Valle, por cercanía y capacidades empresariales, académicas e institucionales, tienen una oportunidad histórica de trabajar al lado del Chocó.
Y hay una condición innegociable: los recursos de la reconstrucción son sagrados. Tecnología, datos abiertos y vigilancia ciudadana permiten conocer cuánto se invierte, dónde, quién ejecuta y qué resultados obtiene. Una sociedad solidaria no solo ayuda durante una tragedia. Trabaja para que quienes tienen menos oportunidades encuentren herramientas para progresar. Que la solidaridad se convierta en corresponsabilidad; la corresponsabilidad, en oportunidades; y las oportunidades, en desarrollo compartido. Reconstruir entre todos y para todos.