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Añoro la época en la que los votantes llegaban a las urnas vírgenes de encuestas.
Por Óscar Domínguez Giraldo - oscardominguezg@outlook.com
¡Pobres los electores con semejante despiporre que se ha formado con las encuestas! Cada diez segundos aparece una nueva que despista más que la anterior. Se contradicen entre ellas. Solo faltan encuestas sobre preferencias electorales con personas que tienen los pies planos y los que fueron picados por un $%&/&#”! zancudo.
El rey de burlas es la Ley de Encuestas a la que le están dando golpes por debajo del cinturón. Cero sanciones. Estadísticos de la Universidad de Medellín piden que se reglamente la norma. Mientras tanto, las firmas encuestadoras “no lloran, facturan”, como Shakira. Curiosamente, suelen ganar encuestas quienes las pagan. Atlas Intel, Gad3 Colombia SAS e Invamer son investigadas y podrían ser sancionadas por hacer mal la tarea.
Añoro la época en la que los votantes llegaban a las urnas vírgenes de encuestas. Ahora la democracia la imponen encuestadores que nos tienen de Herodes a Pilato. Churchill sólo creía en las estadísticas “que yo mismo he manipulado”. Para Borges “la democracia es un abuso de la estadística”.
Vivimos la dictadura de las encuestas. Los programas de los candidatos apenas sirven para rellenar periódicos y noticieros.
“Mijo, por quién vamos a votar hoy?”, recuerdo que le preguntaba mi madre a su romeo santabarbareño, eterno liberal oficialista.
“Se han convertido (las encuestas) en una obligada herramienta de todas las campañas, con resultados organizados a instancias de quien las paga. A lo anterior se suma la cantidad de firmas dedicadas a ese ejercicio, la mayoría de las cuales, por evitar decir que ninguna, ha podido adecuar su actividad a las exigencias de la Ley 2494 de 2025, contenido normativo de una complejidad técnica y unas condiciones que nadie está cumpliendo”, me dijo un ducho en estos asuntos.
A pocos días de la primera vuelta, solo el tendero de la esquina, el papa de Roma y el rabino de Jerusalén, saben que en esta trinidad están los ganadores: el que dijo Petro (Cepeda), la que dijo Uribe (Paloma) y el que dijo él mismo (el autoproclamado y testiculado “Tigre” de la Espriella). Si alguien gana en primera vuelta, deberían quitarles el sexo y el celular a los presidentes de las encuestadoras.
El estadístico Óscar Gutiérrez afirma que “es imperativo tramitar en el congreso una reforma a la ley 2494/2025, con el concurso de las firmas encuestadoras y el CNE, de tal forma que se propicie mayor confiabilidad en la elaboración, publicación y divulgación de encuestas, a fin de orientar a la opinión pública, partidos y campañas políticas en los procesos electorales a nivel nacional y regional”.
Por entre las tiendas del tiempo veo venir la Inteligencia Artificial que con base en nuestro ADN, los libros leídos y “el ruido de las cosas al caer”, nos dirá por quién hay que votar. ¡Virgen!