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Por Sergio Molina - opinion@elcolombiano.com.co

Te lo agradezco, pero no

hace 18 horas
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Por Sergio Molina - opinion@elcolombiano.com.co

En Colombia se volvió tan campante la corrupción que prácticamente a nadie le niegan un audio como prueba. Hubo una interceptación estremecedora (1997- Gobierno E. Samper), entre dos ministros de estado, que hablaban de un “miti-miti”, desde entonces, se han destrabado niveles de corrupción, hasta casi normalizar el asunto como la célebre conversación en la que un exfiscal manifestó: “jijiji, ¡eso es una coima...!”. No hay día sin interceptaciones y conversaciones cifradas y sugestivas que traman ilícitos. Para evitar vergüenza familiar y que su voz aparezca en un noticiero nacional, dejo esta especie de glosario que advierte, que algo “no da buena espina” y se puede enredar.

En primer lugar, si usted es servidor público y lo invitan a almorzar sin explicación ni justificación, cuidado en ello. Intentarán ofrecerle un portafolio de servicios y la sugerencia de ser tenidos en cuenta en una oferta pública. Si lo llevan a una reunión y le dicen que los celulares se quedan afuera; preocúpese, seguro le hablaran de una “vuelta” o “cruce”, como denominan lo ilegítimo. Alguien tentado a lo irregular, procurará no dejar evidencia grabada y evitará dispositivos electrónicos, por eso, si los mensajes de WhatsApp- aunque no siempre-, tienen temporizador; sospeche. Si lo hablado no se puede sostener en público, quizás el asunto no huela a bien. Si le anticipan que le van a ayudar para “sus gastos” -el otrora “pa’l fresco”- o que le dejaron un “detallito”; rechace en el acto. Si de la nada le dicen, “alguien te quiere conocer” o “te tengo que presentar a una persona”; ¡escabúllase! A las reuniones por fuera de la oficina, dígales ¡jamás! Si le preguntan por una “palanca, rosca, flecha, personaje, o el preciso para que ‘ayude’ agilizando, dando un empujoncito o por el contrario una esperita”; cambie de tema y de amigos. Tan perverso como agilizar un proceso, es ralentizarlo. Si de la nada, le anticipan que “le quieren ayudar”, huya, eso no es un acto condescendiente con usted. Si sobre una diligencia, le dicen con una medio sonrisa que, “mano lava mano” y, “allá me deben un favor”; dese vuelta, no acolite. Si como usuario o funcionario requiere información sobre un trámite y le preguntan, “¿cómo es la vuelta?”; desaparezca, está frente al que le va pedir un soborno.

El poder tiene formas y códigos muy fuertes de coacción. La metáfora que usó el embajador de Colombia ante el Reino Unido, con el ex director de la Dian, fue macabra, desafortunada e ineficaz, reflejando modos rudos en la administración pública. Aludiendo a Messi, caricaturizó que, si al futbolista “le rompieran las piernas, terminarían para siempre con su vida profesional”. Los indelicados, desarrollan habilidades verbales y dejan cosas en el aire que sugieren e invitan a lo peor, con un estilo tan sutil, que quizás en su defensa futura, le pueden controvertir con: “usted interpretó mal mis palabras”. Los servidores y funcionarios públicos, deben recordar que la ingenuidad y el desconocimiento no eximen de responsabilidades.

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