“Después del nacimiento de Jesús en Belén de Judea, en tiempos del rey Herodes, unos magos del oriente llegaron a Jerusalén 2 y preguntaron: ‘¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Vimos su estrella al amanecer y venimos a adorarlo´”, así es como el Evangelio de San Mateo introduce a tres de las figuras más relevantes de la Navidad, los Reyes Magos, cuya celebración se lleva a cabo este 6 de enero en varios países de Europa e Hispanoamérica.
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La popularidad que gozan durante este época Melchor, Gaspar y Baltasar es gracias a ese momento descrito por el apóstol Mateo, quien en sus escrituras consignó cómo fue la visita de estos viajeros al niño Jesús recién nacido. Este evangelio es la única fuente canónica que menciona a estos reyes, como explica el teólogo y filósofo Camilo Gálvez, y fue en siglos posteriores que comenzó a llenarse el rompecabezas de la identidad de estos hombres. Con el paso del tiempo, la tradición también les atribuyó un valor simbólico universal: cada uno de los Reyes pasó a representar a los grandes grupos humanos conocidos en la Antigüedad –los indoeuropeos, los asiáticos y los africanos– como señal de que el mensaje de Jesús estaba dirigido a toda la humanidad.
Mateo, por ejemplo, solo hace referencia de unos “magos” que visitan al Mesías: no especifica cuántos fueron y tampoco dice cuáles eran los nombres de estos visitantes. Sin embargo, “magoi”, la palabra en griego con la que se habla de ellos en el evangelio, sirve de primera pista, ya que con esta se hacia referencia a una casta de sacerdotes persas y babilonios que se dedicaban al estudio de la astronomía, asegura Gálvez. Fue siglos después que estos magos fueron llamados también como reyes: en el siglo III ya Tertuliano, conocido por ser el padre del cristianismo latino, los mencionaba en sus textos como monarcas, exactamente como los reyes de Saba y Tarsis.
Además de sus títulos, lo que se precisó con el tiempo fue el número de magos que visitaron a Jesús. Al ser tres regalos los que se mencionan en Mateo –incienso, mirra y oro–, se asumió que fueron también tres reyes, aunque siglos atrás y en diferentes regiones se llegó a hablar de dos o hasta de doce. La tríada conformada por Melchor, Gaspar y Baltasar fue la que quedó arraigada en la tradición católica y se tienen registros pictóricos de ella que datan desde el siglo II: en la capilla griega de las Catacumbas de Priscila en Roma se encuentra la primera representación de los reyes, la cual se cree que tiene más de 1.900 años.
Y en cuanto sus nombres exactos, las primeras referencias a ellos provienen del siglo V y VI. De este último viene un mosaico que actualmente se encuentra ubicado en Ravena, Italia, que muestra a los tres reyes y que tiene sus nombres grabados.
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