El Ministerio de las Culturas ha iniciado todo el proceso para que la Unesco incluya la obra del arquitecto colombiano Rogelio Salmona, dentro de la lista del Patrimonio Mundial de la Humanidad.
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La obra de Salmona se caracteriza por su uso del ladrillo y el hormigón visto, elementos que reflejan las raíces latinoamericanas y el contexto urbano. Su obra está marcada por un fuerte compromiso con la comunidad y la creación de espacios que fomentan la interacción social. Además, su enfoque en el agua como elemento arquitectónico, a través de canales y espejos de agua, es un sello distintivo de su trabajo.
Bogotá es su gran galería, donde se encuentran obras imponentes como las Torres del Parque que son edificaciones ejemplo emblemático de su enfoque hacia la vivienda multifamiliar abierta a la ciudad, promoviendo espacios públicos y la continuidad con el Parque de la Independencia.
También está la Biblioteca Pública Virgilio Barco, proyecto que es conocido por su diseño innovador y su integración con el paisaje circundante, ofreciendo un espacio cultural accesible para la comunidad.
En el centro histórico de la ciudad, está el Centro Cultural Gabriel García Márquez, un espacio que celebra la cultura y la literatura, diseñado para ser un punto de encuentro para la comunidad.
Hay otras obras menos conocidas, pero no menos importantes, que incluso han sido declarados como Bien de Interés Cultural del Ámbito Distrital como el Edificio Bessudo, la Urbanización El Polo, la Fundación Cristiana para la vivienda, la Casa en el Refugio o Casa Amaral, Bifamiliar Bosque del Retiro, el Museo de Arte Moderno de Bogotá, los edificios El Pinar y Alto de los Pinos, la Renovación Urbana Nueva Santa Fé, Altos de Santa Ana, el Colegio Universidad Libre y varios más.
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Pero entre las obras de Salmona también hay varias que han sido reconocidas en el ámbito nacional, como el Edificio de Posgrados de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional (sede Bogotá), la sede de la Vicepresidencia de la República, el Archivo General de la Nación, el Museo Quimbaya, la Casa de los Huéspedes de Colombia, entre otros que han sido designados Bien de Interés Cultural del Ámbito Nacional.
Mejor dicho, lo que quiere el Ministerio de las Culturas es que el mundo reconozca lo mismo que Bogotá y Colombia, que la Rogelio Salmona es patrimonio, porque fue fundamental para redefinir la arquitectura latinoamericana, integrando el paisaje, la luz y materiales autóctonos en un estilo moderno y atemporal que humaniza las ciudades priorizando el espacio público, y que Bogotá, que es donde están la mayoría de sus obras, puede ser, gracias a él, una galería a cielo abierto.