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“Conmigo, la ‘paz total’ se acaba el 7 de agosto”: Sergio Fajardo

Relató que le pidieron retirarse y apoyar a Paloma Valencia para evitar que ganara Iván Cepeda, advirtiéndole que, si este llegaba a la Presidencia, sería su culpa.

  • El candidato aseguró que en materia de corrupción el gobierno de Gustavo Petro es “pésimo”. FOTO: Julio César Herrera
    El candidato aseguró que en materia de corrupción el gobierno de Gustavo Petro es “pésimo”. FOTO: Julio César Herrera
Luz María Sierra

Directora de EL COLOMBIANO.

hace 1 hora
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A pocos días de una nueva contienda presidencial, el candidato Sergio Fajardo conversó con EL COLOMBIANO en un momento decisivo para su aspiración política. Con casi tres décadas de trayectoria desde su irrupción como líder cívico en Medellín, el exalcalde y exgobernador defendió su apuesta independiente en medio de un escenario marcado por la polarización, las dudas sobre la gobernabilidad y el peso de las maquinarias.

En esta entrevista, Fajardo expuso su estrategia para llegar a segunda vuelta, lanzó duros cuestionamientos al gobierno de Gustavo Petro y a sus contendores, y reafirmó su convicción de “luchar hasta el último minuto” por la Presidencia.

Va a cumplir 70 años justo el fin de semana de la segunda vuelta, una coincidencia con cierta carga simbólica. ¿Cree que va a ganar? Y, si no ocurre, ¿sería su último intento?

“Pues el reto es ganar la segunda vuelta, por supuesto, ganar las elecciones; para eso estamos. Hace 26 años y medio arrancamos en Medellín, a pie, a construir nuestro movimiento. Primera encuesta: 0 %, cero. Nosotros construimos un movimiento cívico por fuera de la estructura política tradicional; siempre estaban los partidos Conservador y Liberal, que tenían todo el poder, y por primera vez en la historia de la ciudad aparecía un movimiento cívico que arrancaba desde abajo. Mire dónde vamos.

Entonces mi convicción es esa: vamos a luchar hasta el último minuto. Falta mucho y falta muy poco. Pueden pasar muchas cosas, y tienen que pasar muchas cosas en este país; ese es el reto político que tenemos. Entonces, a lucharla”.

Pero mire: usted arrancó en 0 %, en 2018 obtuvo 23 % en primera vuelta y en 2022 cayó al 4 %. ¿Cuál es su apuesta para el 31 de mayo, en medio de unas encuestas tan complejas?

“La apuesta es pasar a la segunda vuelta. Y para eso trabajamos todos los días, con la capacidad que tenemos, con la energía que tenemos, con los recursos que tenemos. En ese recorrido político que arrancó allá, en mi tierra, en Medellín, cuando entramos a gobernar, gobernamos distinto: Medellín pasó del miedo a la esperanza. En 2018, cuando empezó la segunda vuelta, yo iba 15 puntos atrás de Petro y terminé a 1,2. Entonces esto es luchando por lo que uno cree. Muchas cosas pueden pasar; muchas se definen en las últimas semanas. Estamos viendo un mundo con mucha convulsión. Ese es el reto, esa es la tarea, y para eso vamos”.

Sobre usted han construido una imagen de moderación. En un contexto de creciente polarización, ¿cree que esa apuesta de centro está condenada a perder en estos tiempos?

“No, no tiene que ser. Yo nunca me pongo el rótulo de centro. El hecho de no ser de izquierda o de derecha lleva a que digan: ‘si no es eso, entonces es de centro’. Pero nosotros somos un movimiento cívico ciudadano; eso es lo que hemos construido. No cabemos en esa clasificación lineal, geométrica, de decir: si no está aquí o en este lado, entonces está en la mitad. Yo no creo en eso. Sin duda estamos en una polarización muy grande.

Esta confrontación que vivimos, asociada con el presidente Petro y con su candidato Cepeda, el presidente es su jefe de debate, le está haciendo la campaña, y del otro lado Abelardo y Paloma, que tienen como figura, como mentor, a Álvaro Uribe. Llevamos años en una confrontación que le hace daño al país. Y lo dice alguien que ha recorrido Colombia tres veces y media, caminando el territorio”.

Usted dice que Gustavo Petro impulsa la campaña de Iván Cepeda, pero él asegura que llena plazas por cuenta propia. ¿Cree que hay apoyo del Gobierno detrás de esa movilización?

“Claro que sí. ¿Usted cree que toda esa gente llega de manera espontánea, conmovida por el carisma de Iván Cepeda, que convoca masas para que le escuchen leer tres páginas? Por supuesto que no. Es una movilización asociada con el presidente Petro, llevan a la gente, la transportan en buses y saben organizar esas manifestaciones. Eso no tiene ningún misterio, es así. Eso es lo que está haciendo el presidente, es quien sale a la confrontación y quien está impulsando la recolección de firmas para una Asamblea Constituyente.

El presidente es el candidato y es muy bueno para atizar los odios, para llamar a la confrontación. Sin duda, es buenísimo para eso, y lo está haciendo de manera deliberada, sin pena y sin ningún freno. Viola permanentemente la Constitución: lo que no le sirve, lo patea; las decisiones que no le gustan, las agrede. Esa es una forma autoritaria de gobernar. Por eso Iván Cepeda no quiere ir a debates, no va a debates. Van por el poder. En 2022 le vendieron el alma al diablo y aquí está requetecontra vendida el alma al diablo”.

¿Teme que Iván Cepeda cambie para siempre el sistema de nuestro Estado?

“El presidente Petro viene desde 2023 hablando del poder constituyente, del poder del pueblo, de una Constituyente, porque dice que no lo dejan hacer lo que el pueblo le pidió. Y siempre lo plantea en términos de confrontación, en choque con los ‘uribistas neoliberales’. Él quiere cambiar la Constitución, concentrar los poderes y hacer lo que quiera con las instituciones del Estado. Yo reitero: la Constitución tiene mecanismos para reformarse y en Colombia se necesitan cambios, pero él busca el poder total y la confrontación.

Llamar hoy, o en el corto plazo, a una Asamblea Constituyente sería llamar a una guerra en Colombia. Y lo peor que nos puede pasar es escalar esta confrontación. El presidente Petro está ahí también por el gobierno de Iván Duque, que fue un mal presidente, que no supo leer el estallido social de 2021, la inconformidad que había en el país”.

Si el estallido social ocurrió en 2021 con Duque, ¿por qué no se ha repetido con Petro, pese a que hoy parecería haber más razones?

“Porque el presidente Petro le ha dado voz a sectores que antes no la tenían. Él es incapaz de construir y transformar, puede destruir, no construir. Mucha gente le creyó cuando dice: ‘el problema es que no me dejan’. Ese ha sido su éxito: decir que no lo dejan los medios, el Congreso, los ricos, las cortes, incluso sus propios ministros. Y ha logrado llevar ese mensaje a muchos territorios del país”.

¿Usted cree que eso es cierto? Porque usted lo plantea como si realmente no lo dejaran.

“No, yo no creo que sea verdad. Ya lo dije: él es capaz de destruir, pero jamás de construir. Lo que ha hecho con la salud es una calamidad, y cada día está peor. Lo que está pasando es una destrucción programada. Y, además, nombra al señor Daniel Quintero como superintendente de Salud. Para mí, es de lo más lamentable que he visto en la vida política en Colombia. Y súmele lo que pasó en la Casa de Nariño: Angie Rodríguez, su mano derecha, describiendo en vivo y en directo la corrupción, las intrigas, las trampas. Hoy ella está al frente del Fondo Adaptación y sigue ahí. Es la corrupción en vivo y en directo”.

Usted, que fue alcalde de Medellín y gobernador de Antioquia, y conoce el Estado desde adentro, ¿considera que este es el peor gobierno en materia de corrupción que ha tenido Colombia?

“Es muy difícil decir si es el peor o no, pero este es pésimo. Y además entró diciendo que iba a acabar con la corrupción, que supuestamente luchaba contra la corrupción. ¿Dónde está el expresidente del Senado, el presidente de la Cámara? ¿Dónde está Carlos Ramón González? ¿Dónde está todo eso? Es corrupción en vivo y en directo. Iván Cepeda calla y es culpable por omisión, porque sabe lo que está pasando. Petro ha hecho de todo impunemente, pero tiene la capacidad de hacer creer que no lo dejan y que son los ricos los que están en su contra. Es importante entender que en Colombia hay mucha gente que no ha tenido voz, y nunca podemos desconocer que hay profundas desigualdades sociales; es una obligación entenderlas y transformarlas. Ese es el reto político.

Y no solo eso: también está la violencia en el Valle del Cauca y en el Cauca, y el señor pone una foto de su cumpleaños. No tiene la más mínima compasión, ni nada de ‘Colombia Humana’, ningún sentido de humanidad, ninguna palabra para quienes están sufriendo. Ese es el presidente de Colombia”.

¿Siente que la contienda está desequilibrada frente a otros candidatos?

“En una entrevista, me dijeron: en cuentas claras, al día de hoy Abelardo de la Espriella ha reportado $15.000 millones; nosotros, $1.000 millones. Son $14.000 millones de diferencia. Nosotros tenemos muy pocos recursos. La hemos luchado y la seguimos luchando. Yo quisiera tener un helicóptero que me llevara por toda Colombia; no lo tenemos ni lo vamos a tener. Estamos peleando por lo que creemos.

Paloma Valencia nunca en la vida le va a ganar a De la Espriella. Y De la Espriella nunca en la vida le va a ganar a Iván Cepeda. Gustavo Petro tiene dos candidatos, Cepeda y De la Espriella. Ese es el escenario que necesita, y lo están cuadrando perfecto. Y esa idea de ‘lo que sea, como sea, con tal de que no gane Cepeda’ es fallida. Yo no quiero que gane Cepeda, no quiero que gane Paloma ni que gane Abelardo; quiero ganar yo”.

Si no pasa a segunda vuelta, ¿apoyaría a alguno de los finalistas?

“Yo estoy compitiendo; lo que quiero es pasar. Mucha gente dice que, si Sergio Fajardo pasa a la segunda vuelta, gana, porque es un señor serio, decente, respetuoso, honesto; fue el mejor alcalde de Colombia, el mejor gobernador de Colombia, sabe armar equipos y sabe transformar. Yo no estoy hablando paja. Usted conoce a los tres que están: no han hecho nunca nada”.

¿Su ‘caballito de batalla’ será resaltar su gestión frente a la de sus rivales?

“Nosotros tenemos la lucha contra la corrupción. ¿Cuántas vías terciarias ha visto Paloma? Nosotros, en Antioquia, hicimos desde cunetas hasta autopistas. Organizamos las Autopistas de la Prosperidad, las dejamos estructuradas; todo eso, lo que hoy se conoce como 4G, nosotros lo empezamos, lo promovimos, lo organizamos. ¿Y quiénes transformamos el Jardín Botánico? ¿Quiénes hicimos las becas de la Fundación EPM? ¿Quiénes impulsamos el presupuesto participativo? Gobernar es difícil, pero es apasionante”.

¿Hay una falla en la democracia que favorece a quienes “venden humo” sobre los más preparados?

“Yo no creo eso. La gente puede votar por quien quiera. Yo dije que el señor Abelardo era un fantoche. Para que vea cómo es: el otro día estábamos en la Federación Nacional de Departamentos; él salía y yo entraba. Yo nunca en la vida lo había visto. Él había llegado en helicóptero a la Universidad de La Sabana; yo, en carro. Entonces nos encontramos y él me dijo: ‘¿lo puedo saludar?’, y yo le dije: ‘claro que sí, ¿cómo está?’. Ahí está el video. Él nunca supo que lo estaban grabando y después va y da una entrevista en la que dice: ‘yo me encontré a Fajardo. Ese señor temblaba, no era capaz de decir una palabra, estaba muerto del susto’.

Así es él, mentiroso. Fíjese: está grabado. Ahí se ve cuando lo saludo, le doy la mano y le digo: ‘en peores me he visto, hasta luego, que le vaya bien, suerte’. Pero ese señor sale a decir otras cosas. Él pretende ser un macho, un fuerte, un valiente. Eso es lo que dice. Hace días estaba al lado mío en el debate. No tiene ni malicia. Usted se da cuenta de que es una actuación”.

Si hay un estallido social tras una victoria de la derecha, ¿qué haría en sus primeras 24 horas de gobierno?

“A nosotros no nos va a salir un estallido social. Quienes hemos recorrido Medellín, Antioquia y Colombia sabemos la dimensión de las desigualdades sociales, y hay que entenderlas; esas voces no van a desaparecer. Entonces, yo soy capaz de entender esas condiciones y nosotros sabemos tramitar los temas sociales”.

¿Cree que la elección ya está definida a favor de los candidatos de los extremos?

“No. Nos quieren meter el cuento de que esto ya está definido. Según eso, yo ya me tendría que ir a dormir: terminamos esta entrevista y me acuesto, ¿no? ¿Por qué? Si nosotros hemos luchado por lo que hemos luchado, por convicción, por principios. Fíjese lo que me pasó estos días: un señor que conozco me dice que me retire y apoye a Paloma Valencia, que así sería un héroe nacional, porque por mí no ganaría Iván Cepeda y la izquierda no “acabaría con el país”. Me insiste: que me retire, que apoye a Paloma, que sería el héroe. Y después me dice: si usted no se retira, será el culpable de que Colombia caiga en manos de la izquierda y quedará como un vergonzante en esta sociedad. Imagínese lo que me dice. Yo le respondí: ¿yo culpable? ¿Culpable de haber hecho política transparente, de no habernos robado un peso, de haber transformado una ciudad y un departamento, de hacer una política que respeta a todos? Yo no soy culpable. La responsabilidad es de quienes han gobernado; pero el culpable no soy yo, eso no me ha faltado en la vida”.

¿Qué lo haría renunciar a su aspiración presidencial?

“Nada en la vida. Es que estamos luchando por lo que hemos hecho, por lo que hemos construido, por lo que creemos, por lo que necesita Colombia. Yo quiero este país, ese es el reto”.

¿Qué haría con la “paz total”, las bandas criminales y la situación en el Cauca?

“La ‘paz total’ se acaba el 7 de agosto, porque se convirtió en un caos total. Yo siempre he apoyado los procesos de paz, incluido el proceso con las Farc, pero esto de paz total se acaba. Cometieron el peor error: entregaron el territorio; los grupos criminales se fortalecieron, se multiplicaron. Hoy lo que tenemos es una calamidad para el país. Para poder avanzar en la construcción de paz, hay que fortalecer la fuerza pública, la capacidad de inteligencia de todas las fuerzas y en particular del Ejército. Tenemos que fortalecer la fuerza pública. Sin una fuerza pública sólida no es posible construir la paz, nunca. Vamos a presentar el 14 de agosto en Barranquilla el programa “Ciudades más seguras”. Allí, entre otras cosas, el primer eje será el Plan Antiextorsión. Vamos a implementar el Plan Catatumbo, el Plan Chocó, el Plan Cauca y el Plan Guaviare. El Estado tiene que estar en esos territorios”.

¿Abriría o continuaría negociaciones con grupos armados pese a terminar la “paz total”?

“Se acaba la ‘paz total’. Y lo dice alguien que sabe de paz, que ha estado en procesos de paz. Cuando el presidente Álvaro Uribe estaba en el poder, nos convocó para ayudar en el tema de paz con el ELN. Nos reunimos con Antonio García en Medellín; es decir, yo he estado en ese terreno, conozco de paz”.

¿Usted contemplaría nuevos impuestos o cómo piensa enfrentar el déficit creciente?

“Será una mezcla. Uno: no robar. Dos: austeridad, como siempre hemos sido nosotros. Vinimos a revisar qué hay, qué sobra, porque este Estado se ha inflado enormemente: han contratado un montón de personas y han destruido la capacidad institucional. Vamos a luchar contra la evasión. Es que en Colombia, de cada 100 pesos que se deberían recaudar en impuestos, solo se pagan 50; ahí ya se están perdiendo otros 50. En el tema de salud, nos vamos a sentar con todos los protagonistas del sistema: las EPS, hospitales, clínicas, farmacéuticas, asociaciones de pacientes, asociaciones científicas. Nos vamos a sentar y vamos a decir: de aquí no se para nadie hasta que tengamos las cuentas claras, porque hoy no las tenemos. Nosotros creamos Savia y hoy la tienen vuelta nada”.

Como conocedor de Savia Salud, ¿qué impacto tendría Daniel Quintero al frente de la Nueva EPS como superintendente?

“No convoquemos los malos espíritus, tú y yo aquí hablando. No hablemos de eso. No sabemos los estados financieros de la Nueva EPS del 2023 y todas las cifras que da la Contraloría son alrededor de quince billones de pesos. Vamos a aclarar las cuentas, vamos a convocar a los gremios, a todo tipo de organización. Y decir ahora que van a bajar los impuestos, paja. ¿De dónde? Yo quiero bajar los impuestos, que la tarifa de las empresas no sea el treinta y cinco por ciento, que sea treinta, que las micro y pequeñas empresas sea menos. Vamos a buscarle, pero estamos en una situación de emergencia, por eso hay que saber gobernar”.

En los debates de hace cuatro años, usted cuestionó propuestas de Gustavo Petro, como el bono pensional, por falta de recursos, y luego él solo cumplió parcialmente al final. ¿No le resulta difícil hacer campaña cuando, según usted, ganan quienes “venden oropeles” más que las propuestas racionales?

“Nosotros ganamos elecciones. Aquí ya hemos ganado más de una. O sea, usted cree que yo fui alcalde de Medellín por querido, y que todos los conservadores y liberales se juntaron y dijeron: “qué tan querido este Fajardo, pongámoslo de alcalde”. Cuando yo gané, ganamos en todas las comunas de Medellín, para que revisen la votación. Yo sé que se prometen todas esas mentiras, entonces salgo a prometer yo más mentiras, entonces me doblo en mentiras, no. Y es parte de la tarea, pero estamos en otra condición. Yo espero que esta conversación la escuchen muchas personas, se digan: Fajardo tiene la razón, vamos a apoyarlo, no nos vamos a quedar atrapados en esta idea de que esto ya se acabó. Aquí estamos luchándola y no voy a salir a decir mentiras ni voy a empezar a insultar gente. Estoy comunicándome distinto, estamos usando las redes de otra manera. Yo crecí en una casa donde nunca oí un grito, una familia respetuosa. No oía a mi papá decir una grosería en la vida. Ese soy yo. Voten por mí”.

Lea también: A un mes de la elección, Petro empezó a pedir plata para la Constituyente

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