Pocas veces hay justicia en el ciclismo. Por lo general, en una etapa que termina al sprint, con sus velocidades endemoniadas, el ciclista que rompe el pelotón uno o dos kilómetros antes de la meta no gana; sino que los equipos, con sus trenes de lanzamiento bien armados, lanzados desde atrás, cortando el viento e impulsándose con la rueda del rival, logran posicionar a sus velocistas para imponerse.
Pero este jueves, en la etapa 12 del Giro de Italia, el joven belga Alec Segaert, del Bahrain Victorious, logró la victoria después de hacer una salida potente cuando faltaba kilómetro y medio para la meta ubicada en Novi Ligure, ciudad italiana que no albergaba un final de fracción del Giro desde 2019, y se quedó con el primer puesto de la fracción.
Segaert, de 23 años y fondista por naturaleza, logró sostener el esfuerzo máximo que hizo cuando se le salió por un lado, en plena curva, al bloque del Visma que llevaba a su Jonas Vingegaard protegido para que no se desgastara, pero tampoco perdiera tiempo en la general y, aunque en el pelotón que lo perseguía se armó una persecución policiaca intentado cazarlo, no lograron alcanzarlo.
No cayó en la trampa de la presión. Pedaleó con fuerza y solo cuando faltaban 50 metros para la meta miró hacia atrás. Entonces supo que iba a ganar: tenía la distancia perfecta para entender que no había forma de que el pelotón que venía liderando el EF, lograra neutralizarlo, comérselo vivo.
El belga estaba tan sobrado en distancia con sus rivales que dejó de pedalear unos 10 metros antes de la meta y levantó los brazos para que en la foto se le viera el rostro alegre, triunfal con sus gafas antireflejo y esa imagen inmortalizara ese momento que quedará para siempre en su carrera.
Esta fue su primera victoria en una de las grandes del ciclismo y la segunda que consiguió esta temporada. En marzo pasado, el ciclista belga se impuso en el Gran Premio de Denain, una clásica –carrera de un día–, que se realiza en Francia. La de este años se corrió el 19 de marzo y el ciclista belga se impuso, como en la etapa 12 del Giro, después de sostener un buen esfuerzo durante la fuga.
En terreno italiano, Segaert detuvo el cronómetro en tres horas y 53 minutos. Le sacó tres al pelotón, en el que Toon Aerts, también belga, pero corredor del Lotto, ingresó segundo; mientras que el uruguayo Thomas Silva, del Astana, quien ganó la segunda etapa de esta edición del Giro y fue líder de la general un par de días, terminó tercero. No pudo sostener el esfuerzo que hizo su EF para ubicarlo en los últimos metros del sprint.
¿Quién fue el mejor ciclista colombiano de la etapa?
Como se ha vuelto costumbre en esta edición del Giro, el ciclista cundinamarqués Egan Bernal fue el mejor colombiano de la jornada. El corredor del Ineos, que durante los últimos kilómetros habló por radio con su director deportivo para que le dieran indicaciones, cruzó la meta en el puesto 45, dentro del pelotón que cruzó tres segundos después del ganador del día.
Einer Rubio, del Movistar, llegó después. El boyacense, que trabajó durante el día para que su compañero Enric Mas, líder de la escuadra ibérica en la carrera, tuviera un buen día y terminara bien posicionado, entró en el puesto 68, a un minuto y 48 segundos del pedalista belga.
En la clasificación general no hubo cambios. El portugués Adonso Eulalio, del Bahrain –el equipo que más festejó en el día–, sigue siendo líder con un tiempo acumulado de 48 horas, 10 minutos y 38 segundos. El danés Jonas Vingegaard, del Visma, es segundo a 33” del pedalista luso.
Entre tanto, el neerlandés Thynem Arensman, del Ineos –el capo que cuida Egan–, es tercero a 2:3 . El cundinamarqués es el mejor colombiano. Se ubica en el puesto 15, a 5:45 del líder y a minuto y medio de Chris Harper, que es décimo. Einer Rubio se ubica en la casilla 38, a 41 minutso y 2 segundos de Eulalio.
Este viernes se correrá la decimotercera etapa. Serán 189 kilómetros entre Alessandria y Verbania. El final será propicio para los sprinters. El uruguayo Silva y el ecuatoriano Jonathan Narváez, podrían brillar.