“El resultado obviamente, vamos perdiendo, obviamente uno se va triste, pero también genera tranquilidad en cómo pudimos someter a un rival que viene jugando bien”, explicó el técnico, quien además señaló que su equipo tuvo la pelota y llevó el juego hacia campo americano.
Sin embargo, hubo un aspecto que tanto González como William Tesillo identificaron como determinante: el gol de América. Nacional conocía la jugada que terminó en la anotación y había trabajado durante la semana para contrarrestarla. La fórmula consistía en que Tomás Ángel descendiera para generar espacio y que Jeison Guzmán atacara la espalda de la defensa.
El equipo verdolaga logró controlar esa situación durante buena parte del primer tiempo, pero en una acción no hizo correctamente la corrección y América aprovechó. “Nos equivocamos, habíamos contrarrestado bien lo que ellos hacen”, admitió González.
Tesillo fue en la misma línea. El defensor reconoció que Nacional debía haber reaccionado más rápido en esa jugada y explicó que el rival tiene muy identificada esa manera de atacar. Para el zaguero, Jeison Guzmán también tuvo mérito por su capacidad para aprovechar los espacios, pero Nacional debe corregir la forma en la que respondió defensivamente.
“Una que erras, entonces yo creo que cero errores hay que cometer para hacer los partidos con estos rivales”, señaló Tesillo, quien lamentó especialmente que la derrota se produjera después de una semana en la que Nacional había realizado un análisis detallado del adversario.
Nacional tuvo la pelota, pero le faltó claridad
Uno de los puntos que más resaltó González fue la falta de contundencia. El entrenador consideró que su equipo generó opciones, especialmente después del gol, pero no consiguió convertirlas en oportunidades suficientemente claras como para cambiar el resultado.
América, después de ponerse en ventaja, se replegó con una línea de cinco defensores y Nacional pasó buena parte del segundo tiempo instalado en campo contrario. Aun así, el conjunto antioqueño no encontró la precisión necesaria para superar la resistencia local.
“Tenemos que encontrar la forma de crear ocasiones más claras de gol”, explicó González. El técnico también reconoció el mérito del América para defenderse y, al mismo tiempo, insistió en que su equipo debe ser capaz de evitar por completo este tipo de transiciones, especialmente ante un rival que tiene fortaleza en el contragolpe.
El gol anulado a Nacional también quedó dentro del análisis. González mencionó que el equipo consiguió marcar en el tramo final, pero la anotación fue invalidada por una mano involuntaria de Tesillo después del cabezazo.
Ante las preguntas sobre los cambios y la demora para hacerlos, González explicó que las modificaciones respondieron a situaciones específicas del partido. Yeicar (Perlaza) comenzó a sentir calambres y eso llevó al cuerpo técnico a buscar mayor profundidad por izquierda, mientras Milton Casco pasó al costado derecho y Samuel Velásquez tuvo más libertad para avanzar.
Posteriormente, el ingreso de un segundo delantero buscó aumentar la presencia de Nacional dentro del área y aprovechar los balones que quedaban sueltos. De acuerdo con González, esa modificación terminó contribuyendo a la jugada del gol anulado.
El técnico también rechazó la idea de que Nacional haya perdido intensidad después del descanso. A su juicio, el gol condicionó la percepción del partido, pero el equipo mantuvo la iniciativa y obligó al América a defenderse cerca de su arco.
“Hay que pasar la página rápido”
La derrota no cambia, según González, el plan que tiene Nacional para las próximas semanas. El entrenador pidió digerir rápidamente el resultado y concentrarse en el siguiente compromiso, contra Deportivo Cali.
“Hay que pasar la página rápido”, afirmó el técnico, quien recordó que Nacional tendrá la oportunidad de volver a enfrentar al América más adelante y espera que para ese momento el equipo esté mejor preparado para imponer sus condiciones.
González también defendió la capacidad de su nómina para sostener la intensidad durante el semestre, pese a que buena parte de sus jugadores tiene una edad considerable. Para el entrenador, la experiencia no es un problema mientras exista una adecuada administración de las cargas y los tiempos de recuperación.