Muchos lo recuerdan por canciones como La tortura, Mi amiga, El aprendiz, El alma al aire... pero muy pocos conocían esa faceta oculta de Alejandro Sanz, el destacado cantante español de 51 años que en la actualidad se encuentra de gira por Norteamérica.
En una entrevista con Jordi Évole en el programa Lo de Évole, el intérprete de Cuando nadie me ve dijo que se siente pleno con su familia y sus cuatro hijos: Manuela, Alexander, Dylan y Alma. “Estoy tan a gusto con lo que me pasa, con mi familia, con mi entorno, con lo que me ocurre”, expresó.
La depresión en Alejandro Sanz
Sin embargo, Sanz está en la búsqueda de la calma, porque eso es lo que más le piden sus allegados... aunque no es tan fácil como parece. “Yo no quiero que mis hijos hereden mi parte obsesiva, esa que me impide calmarme y disfrutar de las cosas, esa que me hizo polvo”, agregó.
El cantante habló también de la depresión, ese trastorno mental que muchas personas no logran reconocer en un primer momento de sus vidas. “No sabía cómo se llamaba aquello, no lo sabía. Cuando te pasa la primera vez, es un agujero muy grande, pero cuando ya te pasa ahora, es un agujero un poco más pequeñito”, explicó.
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Y es que la madurez a lo largo de los años le ha permitido a Sanz ver las cosas desde otra perspectiva, desde otro plano y con otra mentalidad. “Ahora soy más consciente de la repercusión que tiene lo que uno piensa y deja entrar en su cabeza. Pero siempre, siempre, no importa cómo esté... siempre sonrío y doy gracias porque la vida es increíble”, concluyó.
El amor
Alejandro Sanz está profundamente enamorado de la actriz peruana Stephanie Cayo, un amor que parece ser correspondido. Esta es una etapa que está disfrutando y que en ningún momento ha querido ocultar. “Es muy bonito estar enamorado”, dijo mientras sonreía. “Estuve a punto de escribir un libro llamado El amor y la madre lo parió. Pero en mi corazón no mando; mi corazón es libre y no puedo seguirle el paso”.
“Hay una cosa que no sobrevive al tiempo, que es la mentira: no puedes fingir ser quien no eres durante mucho tiempo. Alguna vez me he visto fingiendo o queriendo caer demasiado bien, pero esa es una de las cosas que más me perjudicó en su momento. No con todo el mundo se puede ser empático”, concluyó.