Un apellido ha ganado un peso indiscutible en el tablero político venezolano tras el impacto internacional que produjo la captura de Nicolás Maduro: Rodríguez. Durante años asociado al círculo más estrecho del chavismo, hoy ese nombre vuelve al centro del poder, pero con una precisión distinta. Más allá de Delcy Rodríguez, quien asumió como presidenta, es Jorge Rodríguez quien aparece como el verdadero articulador del momento político que atraviesa el régimen.
Si Delcy encarna la continuidad formal del poder, Jorge representa su arquitectura. Reelecto presidente de la Asamblea Nacional, operador político de larga data y negociador en los momentos más críticos del chavismo, Rodríguez concentra una cuota de poder que no depende únicamente del vínculo familiar, sino de su control sobre el engranaje institucional y legislativo del Estado.
En un escenario de transición forzada, su rol es el de garante del orden interno del régimen, el hombre encargado de mantener articuladas a las distintas facciones del poder mientras el país y la comunidad internacional observan.
No es la primera vez que Jorge Rodríguez emerge en coyunturas decisivas. Lo hizo como jefe del Consejo Nacional Electoral, como ministro de Comunicación, como alcalde de Caracas y como negociador en diálogos con la oposición. Esa trayectoria explica por qué, en medio del vacío que deja Maduro, su figura adquiere un protagonismo propio, incluso mayor que el de su hermana en términos de control político real.
“Hablar del poder de los Rodríguez implica, sobre todo, entender el peso específico de Jorge, el estratega que sostiene la transición desde las sombras del Parlamento”, advierten analistas.
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Rodríguez es médico psiquiatra de formación y veterano dirigente, ha ocupado cargos como vicepresidente de Hugo Chávez, ministro de Comunicación e incluso jefe del Consejo Nacional Electoral antes de ser reelecto presidente de la Asamblea Nacional en 2026, consolidando su control sobre la agenda legislativa y el discurso del régimen.
Fuentes de análisis señalan que Jorge actúa como el principal intermediario entre el régimen y la oposición interna, así como con aliados extranjeros, incluidos Rusia e Irán.
“Los Rodríguez son una pareja de hermanos que durante 27 años no han dejado de tener cargos públicos ninguno por elección popular, y allí están dándose el vuelto a sí mismos. Delcy Rodríguez asume, a través de la transacción que logra con la administración Trump, este cargo que se supone será, será provisional, y su hermano vuelve a juramentarse como presidente de una asamblea nacional ilegítima, producto de una elección que fue pírrica y de la que el CNE tampoco entregó pruebas”, detalló la venezolana Naky Soto, activista por los DD. HH.
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