La escalada del conflicto en Medio Oriente ha comenzado a impactar directamente la infraestructura energética clave. La empresa estatal QatarEnergy denunció nuevos ataques con misiles contra sus instalaciones de gas natural licuado (GNL) en la Ciudad Industrial de Ras Laffan.
Según la compañía, en la madrugada de este jueves 19 de marzo, varias plantas fueron alcanzadas, provocando incendios de gran magnitud y “daños considerables”. Los equipos de emergencia lograron controlar las llamas y no se reportaron víctimas.
Estos ataques se suman a un bombardeo previo ocurrido el 18 de marzo, que afectó la planta Pearl GTL (Gas-to-Liquids), una de las instalaciones más relevantes del complejo.
Ras Laffan: el corazón del mercado global de GNL
Ras Laffan, en el norte de Catar, es el mayor complejo industrial y puerto de exportación de gas natural licuado del mundo. Su afectación genera preocupación inmediata en los mercados energéticos internacionales.
Catar es el segundo exportador mundial de GNL, lo que convierte cualquier interrupción en sus operaciones en un factor crítico para el abastecimiento global.
El Ministerio de Relaciones Exteriores catarí calificó los ataques como una acción que “cruzó todas las líneas rojas”, al impactar instalaciones civiles y estratégicas.
Ataques en represalia y escalada del conflicto
La ofensiva iraní se produce como respuesta al ataque lanzado por Israel contra el yacimiento South Pars-North Dome, la mayor reserva de gas conocida del mundo, compartida entre Irán y Catar.
Este campo es estratégico, ya que abastece cerca del 70% del consumo interno de gas de Irán y contiene alrededor del 10% de las reservas globales, en su porción explotada por Catar.
El conflicto, iniciado el 28 de febrero tras ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, ha evolucionado hacia una fase más crítica, con impactos directos sobre centros de producción de hidrocarburos, más allá de infraestructura de transporte o almacenamiento.
Petróleo se dispara ante riesgos de suministro
El aumento de las tensiones ya se refleja en los mercados. El barril de Brent del mar del Norte subía cerca de 10%, alcanzando los 118,03 dólares, mientras que el WTI avanzaba 2,59%, hasta los 98,81 dólares.
La reacción de los precios evidencia el temor de los inversionistas ante posibles interrupciones en el suministro global de petróleo y gas.
Infraestructura energética en la región, bajo ataque
Las acciones militares no se han limitado a Catar. De acuerdo con reportes de AFP, en Arabia Saudita, un dron impactó la refinería de Samref, ubicada en Yanbu, a orillas del mar Rojo, con capacidad para procesar más de 400.000 barriles diarios.
Esta instalación es clave, ya que permite exportar crudo evitando el estrecho de Ormuz, actualmente bajo fuerte tensión y prácticamente bloqueado por Irán.
En Kuwait, también se registraron ataques con drones contra las refinerías de Mina Abdullah y Mina Al Ahmadi, operadas por Kuwait National Petroleum Company.
Ambas plantas, con una capacidad combinada de 800.000 barriles diarios, sufrieron incendios que fueron controlados sin dejar víctimas.
Riesgo creciente para la seguridad energética mundial
La ofensiva sobre instalaciones estratégicas marca un punto de inflexión en el conflicto y eleva el riesgo de una crisis energética global.
El hecho de que los ataques estén dirigidos a centros de producción —y no solo a rutas de transporte— aumenta la vulnerabilidad del sistema energético internacional, en un momento de alta dependencia del gas natural licuado.
La evolución del conflicto y posibles nuevas represalias serán determinantes para el comportamiento de los precios y la estabilidad del suministro en los próximos meses.
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