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Sembrar ciencia en el colegio para cultivar tecnología en la ciudad: así se está formando Medellín en CT+I

Para consolidarse como Distrito de Ciencia, Tecnología e Innovación (CT+I), la ciudad ha construido una cadena formativa que empieza en la curiosidad científica de los niños, se fortalece en la universidad y se consolida en un ecosistema público-privado que conecta talento con innovación y desarrollo económico.

  • Son miles los estudiantes que participan en proyectos para despertar sus vocaciones científicas y tecnológicas, como parte de la apuesta de ciudad por consolidarse como Distrito de Ciencia, Tecnología e Innovación. FOTO EL COLOMBIANO.
    Son miles los estudiantes que participan en proyectos para despertar sus vocaciones científicas y tecnológicas, como parte de la apuesta de ciudad por consolidarse como Distrito de Ciencia, Tecnología e Innovación. FOTO EL COLOMBIANO.
hace 2 horas
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En un salón del colegio I.E. Alfonso Upegui, en una ladera al occidente de Medellín, un grupo de estudiantes discute cómo diseñar refugios para zarigüeyas desplazadas de sus hábitats naturales en medio del boom de proyectos de urbanización que varias compañías constructoras han llevado a la cima de la vereda Pajarito, en la comuna 7 - Robledo.

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Pocos kilómetros al norte, en el colegio I.E. El Triunfo, los proyectos escolares apuntan a transformar los espacios comunes de una pequeña institución en escenarios más dignos y de convivencia. Ambos son ejercicios sencillos, apoyados por la Alcaldía a través de Experiencia Reto 2025, una metodología que impulsa la investigación escolar desde problemas reales del entorno.

Ninguna de estas iniciativas habla de algoritmos ni de inteligencia artificial, pero sí de preguntas, observación y ciencia básica. Esa semilla temprana de curiosidad contrasta con lo que ocurre en las universidades de la ciudad, donde los currículos ya integran ciencia de datos, programación y ética de la IA.

En ese tránsito, del colegio a la universidad, de la idea al algoritmo, Medellín se juega parte de su aspiración de convertirse en un Distrito de Ciencia, Tecnología e Innovación (CT+I).

La ciencia empieza en la escuela

Para la secretaria de Educación, Carolina Franco, Experiencia Reto es “una metodología de aprendizaje basada en la resolución de problemas y desafíos reales de nuestra ciudad y del mundo”.

Su propósito es que los estudiantes “vivan y hagan ciencia desde niños y jóvenes resolviendo problemas reales, con el fin de darles herramientas para que habiten una ciudad que tiene como misión cada día ser un Distrito de CT+I para todos”.

En la práctica, los colegios traducen esa visión en proyectos muy diversos. En el Alfonso Upegui, los estudiantes de la técnica en Conservación de Recursos Naturales diseñaron el programa UPO, territorio biodiverso, enfocado en la protección ambiental frente al avance de las urbanizaciones.

“Tenemos huertos, hidroponía, aeroponía e incluso un cultivo con hongos comestibles”, explicó el coordinador del colegio, Cristian Ferney Giraldo. Para él, el verdadero aporte está en que “la investigación escolar no solo forma competencias científicas, también motiva a los jóvenes a pensar su proyecto de vida en clave de ciencia y tecnología”.

En El Triunfo, en lo más alto de la comuna 6 - Doce de Octubre, la apuesta es distinta: estudiantes de quinto de primaria postularon la iniciativa La escuela que soñamos, centrada en resignificar los espacios escolares para fortalecer la convivencia y el desarrollo integral. “Ellos ya se apropian de un lenguaje distinto”, contó la profesora Leidy Daniela Acevedo. “Dicen: ‘hoy toca investigación, hoy toca trabajo por proyectos’. Eso genera una motivación distinta en su día a día, porque ya no hacen una tarea por cumplir, sino que se preguntan y buscan respuestas, como funciona la ciencia”.

En ambos casos, la ciencia es una semilla, incluso en temas que no pasan por tecnología o IA, pero que abren la puerta a la curiosidad y la resolución de problemas.

Universidades: del aula al algoritmo

Esa base encuentra continuidad en las universidades, donde la formación ya es explícita en ciencia de datos e inteligencia artificial. Por ejemplo, la UPB ofrece programas desde técnico laboral en programación hasta maestrías en ciencia de datos. El director de la Facultad de Ingeniería en TIC, Jackson Reina, lo resume así: “Tenemos un doble reto: formar a quienes usan herramientas de IA y a quienes las crean.

Nuestros grupos de investigación, como GIDATIC, trabajan en nuevos modelos de aprendizaje autónomo y varios de esos proyectos ya tienen articulación con la industria local”.

La Universidad de Antioquia también ajusta sus programas. La profesora María Bernarda Salazar, coordinadora de la Especialización en Analítica y Ciencia de Datos, explicó que la formación se ha abierto a perfiles muy diversos. “Hoy tenemos desde médicos hasta economistas. Todos traen problemas de sus empresas y nosotros buscamos soluciones con ciencia de datos”. Entre los proyectos que lidera, destaca una prótesis bioeléctrica de bajo costo y una herramienta de IA para lengua de señas.

En la universidad EIA, el rector José Manuel Restrepo empuja cambios curriculares. “Entre el 15 y el 20% de los programas de la universidad ya tienen un componente en bases de datos, programación e inteligencia artificial. No podemos ser un Jurassic Park académico. La IA debe ser el mejor mentor y complemento para que el aprendizaje llegue no al cien, sino al ciento cincuenta por ciento”, comentó.

EAFIT impulsa Nodo, su centro de formación en tecnologías emergentes. José Betancur, su director, recordó que en alianza con Microsoft crearon “un laboratorio de IA con tres componentes: formación masiva, acompañamiento a pymes y proyectos de gobierno. Solo este año hemos formado a 14.000 personas, desde niñas de diez años hasta adultos mayores”.

Así, la ciudad se va convirtiendo, paso a paso, en un mosaico de ofertas que buscan preparar talento en distintos niveles: desde bootcamps y diplomados hasta posgrados especializados.

El gran reto como ciudad

El otro eslabón de esta cadena es el salto del aula universitaria al mercado laboral, que se articula con la visión de ciudad como Distrito de CT+I. Para Ruta N, la clave está en “impulsar soluciones que mejoren la calidad de vida colectiva” y en alianzas internacionales que permitan aplicar datos e innovación en movilidad, inclusión y sostenibilidad. Su directora, Carolina Londoño, lo resumió así: “Cada alianza que construimos fortalece el ecosistema y nos acerca a una Medellín más conectada, inclusiva y habitable”.

Un reciente informe de esa entidad, titulado Medellín entrena talento para liderar la inteligencia artificial, advierte que cerca del 40% de las habilidades laborales cambiarán en los próximos cinco años y que la IA será la tecnología con mayor impacto. Es por eso que urgen las iniciativas alcaldía, universidades y programas públicos para cerrar la brecha entre formación académica y necesidades del mercado.

La Secretaría de Educación insiste en que la ciudad debe articular cada esfuerzo: “Incentivamos competencias investigativas y de innovación desde la escuela para que Medellín se proyecte como un Distrito inteligente generador de proyectos y de nuevo conocimiento tecnológico desde el aula”.

La apuesta, entonces, es integral: colegios que despiertan vocaciones, universidades que forman en IA y ciencia de datos, y un ecosistema público-privado que busca conectar ese talento con el desarrollo económico y social.

En salones de clase de diferentes colegios, los estudiantes ya empiezan a preguntarse cómo resolver problemas concretos de su entorno. En laboratorios universitarios, investigadores afinan algoritmos para energía, salud o lenguaje. Y en Ruta N y la Secretaría de Educación se insiste en que todo ello hace parte de un mismo proyecto: formar el talento que Medellín necesita para sostener su visión como Distrito de Ciencia, Tecnología e Innovación.

El reto, como repiten docentes y expertos, será darle continuidad y coherencia. Porque más allá de las siglas de moda, lo que está en juego es que la ciudad logre convertir la curiosidad de sus estudiantes en una verdadera capacidad de innovar y transformar su propio futuro.

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