El fenómeno de El Niño no apaga por sí solo el sistema eléctrico, lo que hace es alterar las condiciones sobre las que funciona. Si disminuyen las lluvias, llega menos agua a los ríos y embalses. Al mismo tiempo, las altas temperaturas impulsan el consumo de electricidad. Es decir: se reduce la oferta mientras aumenta la demanda.
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De acuerdo con Alberto Mejía Reyes, Gerente de Generación de EPM, esta es una situación que requiere mucha atención: “Ya no estamos hablando solo de un fenómeno de El Niño, estamos enfrentando un Niño en medio de un cambio climático y un calentamiento estructural del océano”. A partir de ahí surge una cadena que repercute en el usuario final. En la siguiente infografía le explicamos esta situación.
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