Carlos Estiben Morales estuvo detenido tres meses por un delito que no cometió. Un error judicial, un mal cotejo de huellas y una suplantación de identidad lo llevaron a estar en tres centros penitenciarios distintos.
El pasado 27 de diciembre el hombre caminaba por las calles de la localidad de Suba (Bogotá) y unos agentes de policía lo detuvieron para un procedimiento de requisa. Después de revisar su documento, los patrulleros lo llevaron preso: en su contra pesaba una orden de captura.
Es que en 2023 un hombre fue detenido en flagrancia mientras atracaba violentamente a una mujer que portaba unos aretes de oro con incrustaciones de esmeraldas. El delincuente, entonces, entregó los datos de Morales y el proceso siguió su curso.
El señalado criminal quedó en libertad condicional y el implicado –en los papeles judiciales– seguía siendo Carlos Esteban Morales.
“Ese día me pidieron la cédula y como su merced lo acaba de decir, me dice que tengo una orden de captura que si debo algo. Yo le digo que no”, relató el hombre.
Morales, pese a no cometer delito, tenía una orden de captura en contra y debía responder por el delito de hurto agravado y hurto calificado.
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“Desconozco la manera en la que él falsificó mis documentos y me capturaron siendo inocente. Perdí mi trabajo, en ese momento sentí que se había acabado mi vida y no entendía el porqué. Sin embargo, siempre mantuve la esperanza de que iba a poder demostrar mi inocencia”, añadió Morales.
El hombre estuvo recluido en la Estación de Policía de Suba, en la cárcel La Picota y en la Colonia Agrícola en Acacías (Meta).
“Se presentó una errónea individualización e identificación de la persona que fue capturada. Cuando capturaron a la persona en flagrancia, legalizaron la captura y en ese momento la Fiscalía debe realizar el registro de las huellas de la persona que capturaron. En este momento, desconocemos las razones o motivos por los cuales la persona que realizó esa comparación no la realizó de manera adecuada”, señaló Vivian Velásquez, abogada de Morales a Noticia Caracol.
Los abogados indicaron que el verdadero implicado en el crimen tienen características morfológicas totalmente diferentes a las de su cliente. De momento se desconoce el paradero del verdadero criminal.