Pico y Placa Medellín
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Por Melquisedec Torres - @Melquisedec70
“Se necesita más arte para convencer al pueblo de una verdad saludable que para hacerle creer en una saludable falsedad”, Jonathan Swift, 1712.
Negar una Asamblea Constituyente, una y otra vez, y lanzarla ahora como la panacea a todos los males de 200 años; celebrar la “soberanía” entregando un billonario negocio por 10 años a empresas de Portugal y Francia, y atacar una Ley y unos decretos del mismo gobierno para arremeter contra las cortes y los malvados banqueros. Todo ello ocurrió en menos de 48 horas.
La vida de Gustavo Petro ha sido construida al vaivén de la mentira y la hipérbole, y de ello ha contagiado a todo su gobierno. En ese mundo paralelo nos dicen que Colombia ha recuperado la “soberanía” gracias a que nuestros pasaportes ahora son fabricados en Francia (y una porción menor en Portugal). Y lo serán por 10 años – prorrogables por otros 10 - con un valor total de 225 millones de euros; empero, la gerente de la Imprenta Nacional salió ufana, feliz y poderosa a decirnos que “manos colombianas personalizan los nuevos pasaportes. Aquí, en Bogotá. Dejamos la dependencia. Recuperamos la capacidad. ¡Eso es soberanía documental!”. No dijo que las manos que los producen son europeas. Bueno, sí dijo una verdad: los pasaportes se “personalizan” acá; la foto y datos individuales se imprimen a esas libretas en unas máquinas que la Casa da Moeda de Portugal nos entregó en comodato por 5 años, al cabo de los cuales nos las “regalarán”. Y habrá que pagarles, se requieran o no, el valor de 1 millón 500 mil pasaportes anuales. Eso dice el contrato. Y más.
El mismo Petro me dijo en una entrevista en su campaña de 2022, y les dijo a otros colegas, que jamás, que nunca, que cómo así, que no habría ni convocaría una Constituyente porque “si ya tenemos Constitución, ¿para qué Constituyente”? Mientras escribo estas líneas, Petro lanza su Constituyente en Medellín y su candidato Cepeda dice que habrá Constituyente si no hay Acuerdo Nacional, o habrá si el Acuerdo la incluye. O como sea.
En esa misma línea, impulsaron la Ley de reforma pensional y luego firmaron dos decretos reglamentándola. Pues expidieron hace una semana otro decreto ordenando, de tajo, que los fondos privados (ahorros de 20 millones de colombianos) deben transferirles a Colpensiones $25 billones en pocos días. Y lanzaron grito de guerra contra la justicia y los malvados banqueros cuando el Consejo de Estado suspendió el decreto, por obvias razones, dado que su Ley y sus decretos ordenan claramente lo contrario: que la plata de los fondos privados (AFP) se girará al Fondo de Ahorro del Pilar Contributivo (no a Colpensiones) SOLO cuando se consolide la pensión (artículo 76 de la Ley 2381), no antes. Y que si no está creado ese Fondo (y no lo está), “los valores contenidos en las cuentas de ahorro individual continuarán siendo administrados por las AFP”. No por Colpensiones.
«La falsedad vuela y la verdad viene cojeando detrás; de modo que cuando los hombres se desengañan, ya es demasiado tarde; la broma ha terminado y la historia ha surtido efecto». Jonathan Swift, 1712.